Resumen
La televisión ya no se ve exclusivamente en el televisor. Internet y la telefonía móvil destacan como dos plataformas muy atractivas para distribuir contenidos audiovisuales. Por un lado, permiten a la audiencia una mayor participación y un uso “a la carta”. Por otro, implica para productores y emisores nuevas oportunidades de negocio. Según Cebrian “las empresas se convierten en factorías de producción de contenidos para distribuirlos por todos los canales que estén a su alcance. El objetivo de las empresas es empaquetar los contenidos producidos y explotarlos en las diferentes plataformas: telefonía móvil de tercera generación y los portales de Internet”. Ahora bien, el contenido multimedia deberá resultar tan interesante para el público como rentable para sus creadores. Sin embargo, Para Pérez de Silva, “la llegada del tercer milenio y sus innovaciones, está produciendo una sensación de incertidumbre en los profesionales del ámbito de la comunicación y de la industria de los contenidos, y los nuevos modelos de producción, distribución y comercialización de sus productos se deben adaptar a la nueva realidad”. Para ello hay que innovar en contenidos y desarrollar fórmulas nuevas, hay que crear formatos y productos nuevos, y adaptar las viejas formas de hacer cultura a las nuevas. Ser capaces como dice Timoteo de adaptar una telenovela a formatos de pantalla o una sinfonía a un ipod. Motivo por el cual las cadenas de televisión se ven obligadas a crear nuevos formatos ligados a las innovaciones que ofrece la técnica. El concepto tradicional de producir televisión está agonizando. Nacen nuevas formas de ver y producir televisión.
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