Resumen
Introducción: La relevante prevalencia del ciberbullying y sus efectos nocivos sobre los agentes implicados justifican la necesidad de seguir indagando en las posibles causas que producen este efecto y al mismo tiempo plantear programas para prevenir y/o intervenir en este tipo de acoso. Objetivos: 1) medir los niveles de Inteligencia Emocional e Impulsividad, 2) establecer la relación entre la Inteligencia Emocional y la Impulsividad, 3) comparar tanto la Inteligencia Emocional como la Impulsividad de los alumnos que han reconocido intervenir en algún acto de ciberbullying con los que no lo han hecho, y 4) diseñar un plan de intervención basado en mindfulness para, a través de la mejora de los índices de Inteligencia Emocional y de la disminución de la Impulsividad, actuar sobre el efecto ciberbullying. Metodología: Se utilizó una muestra de 54 alumnos de un colegio público de la región de Murcia. En el estudio se usaron el cuestionario TMMS-24 (Salovey, Mayer, Goldman, Tuvery & Palfai, 1995) para medir la Inteligencia Emocional; la escala de Impulsividad de Barrat Bisc11-C adaptada para niños (Cosi, Vigil-Colet, Canals & Lorenzo-Seva, 2008), y el cuestionario de Garaigordobil (2011), Ciberbullying. Screening de acoso entre iguales. Resultados: Los datos indicaron normalidad en los niveles de Inteligencia Emocional y de Impulsividad. No se obtuvo correlación entre la Inteligencia Emocional y la Impulsividad, aunque sí que la hubo entre algunas de sus dimensiones. No se obtuvo diferencias significativas entre los grupos reconocedores y no reconocedores de participar en Ciberbullying para ninguna de las dos variables neuropsicológicas estudiadas. Conclusiones: La Inteligencia Emocional y la Impulsividad no correlacionan en sus aspectos globales. Los grupos formados por reconocedores y no reconocedores de haber participado en Ciberbullying no presentan diferencias significativas, ni con la Inteligencia Emocional, ni con la Impulsividad.
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