Resumen
La inteligencia humana, aunque potencia racional, se halla constreñida a una actividad sobre la que gravita insoslayablemente el peso de la materia. El hombre, compuesto de alma y cuerpo, sustancialmente unidos, no es capaz de operaciones que independientemente afecten a uno solo de esos dos elementos. Por eso, para captar el entendimiento, su objeto formal, el ser, no tiene más remedio que conocerlo a través de los sentidos·. Despojándolo de sus notas materiales, lo hace proporcionado a su naturaleza espiritual, extrayendo de lo concreto lo universal y abstracto. Pero el objeto supremo de la actividad intelectual, el ser o verdad infinitos que trasciende los seres concretos, comprende toda realidad esencial, el ser de Dios conocido con una aprehensión perfecta.
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