Resumen
La determinación de Putin en la defensa de los intereses de Rusia, y su convicción de que representa una misión civilizadora frente a la inmoralidad occidental, combinada con una inteligente estrategia, pone en entredicho el utilitarismo pragmático de Occidente. La toma de Crimea y lo acaecido en el sur y este de Ucrania envuelven un mensaje claro: Rusia ha decidido hacer valer sus cartas, incluidas las energéticas, para modificar el status quo y volver a recuperar una posición prominente en la geopolítica global. Las sanciones económicas selectivas contra Rusia son una respuesta meramente simbólica y prácticamente nadie está interesado en aumentar las tensiones. Salvo descarrilamientos militares, Ucrania se encamina hacia su federalización.
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