Resumen
Una leyenda envuelve a Stanislavski y su vida plena y profunda. La imagen del venerable «Patriarca del teatro ruso» puede ocultar al verdadero Stanislavski vivo, apasionado, exigente, impetuoso y alegre que rebosaba un amor ardiente al arte, una enorme exigencia a toda persona dedicada a esta difícil profesión, una inspirada tenacidad y constancia a la hora de velar por sus ideales artísticos, así como una noble intolerancia hacia todo cuanto traiciona y mata al arte. Es difícil abarcar en toda su globalidad la imagen de este gran hombre que une en sí a un genial actor y director, a un escritor, a un pensador y a un gran maestro innovador. Y, sin embargo, de tantas facetas de Stanislavski surge un hombre: el perseverante y consecuente, obstinado realista que siempre iba hasta el final, incansable buscador de la verdad del arte teatral, persuadiendo a todos, incomprendido y, muchas veces, solo, que buscaba esa fugaz, difícil e inaprensible verdad que centelleaba a veces en la actuación de algunos grandes actores como Tommaso Salvini, Eleonora Duse o Chaliapin, o en las obras de los geniales dramaturgos como Ibsen, Chéjov, Gorki o Maeterlinck.
Colecciones
Página completa del ítem
.png)
