Resumen
La segunda mitad del siglo II, en lo que se refiere al Parecer de los representantes del mundo latino, pagano, manifestó una clara animadversión hacia Séneca y su obra. No deja de resultar extraño que estos ataques de los escritores paganos coincidan con los primeros síntomas de un senequismo cristiano, que a finales del siglo II se manifestará ya perfectamente acreditado ante las más relevantes figuras del pujante Cristianismo de entonces. Me refiero especialmente a Tertuliano, quien no tuvo ningún inconveniente en incluir en su tratado De Anima aquel Séneca saepe noster que tanto contribuiría al éxito posterior de Lucio Anneo.
Colecciones
Cargando...
Página completa del ítem
.png)
