Resumen
En este fragmento del libro de Umberto Eco se muestra muy claramente lo que no es una biblioteca, un lugar lúgubre, triste, polvoriento, poco luminoso y donde la función del bibliotecario se reduce a conservar las obras de la creatividad humana o a controlar las lecturas en función de criterios morales. La biblioteca ya no es aquel espacio en el que trabajaba un bibliotecario caracterizado por llevar una vida en soledad o por ser un gran celoso del buen orden. También la lectura ha evolucionado y ya no es privilegio de unos pocos sino que se ha convertido en una actividad que, para lograr una fuerte y prolongada resonancia, ha buscado y exigido salir de aquellas cuatro paredes concebidas para guardar la memoria. Y lo ha conseguido. La lectura y su fomento han encontrado otros espacios de provocación que rompen con los esquemas clásicos, con los entornos tradicionales donde se solía desarrollar esta actividad.
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