Resumen
Más allá de los mecanismos financieros y los fallos que han determinado esta etapa de crisis económica, la principal consecuencia ha sido la proliferación de actitudes desconfiadas de la ciudadanía tanto con políticos como responsables, gestores y empresarios. Por ello mismo, como indica Antxón Sarasqueta en este artículo, es menester apostar ahora más que nunca por el capital humano, es decir, por la persona y sus valores, por su generosidad, recuperando la confianza y la ilusión.
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