Resumen
Uno de los principios más relevantes del derecho penal es el expresado con la fórmula latina societas delinquere non potest. Suponiéndole origen clásico y apoyándose en el prestigio del derecho romano, el brocardo sirvió durante decenios como fundamento para sostener que los ordenamientos jurídico-penales de la Europa continental debían rechazar la responsabilidad penal de las personas jurídicas. En este artículo presentamos un análisis tanto lógico como histórico de la frase, tras el cual se llega a la conclusión refutativa que permite sostener que el principio no es más que una norma de prudencia, y que por lo tanto el reconocimiento de responsabilidad penal de las personas jurídicas es conforme a los principios generales del derecho penal.
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