Resumen
En los últimos años, el destino de dos niños británicos, Charlie Gard y Alfie Evans ha tenido el mundo en suspenso. Sus casos han generado, no sólo en el mundo académico, sino también en la opinión pública, innumerables discusiones, posiciones opuestas e incluso las intervenciones de Donald Trump y el Papa. Sin embargo, tanto la historia de Alfie Evans como el caso de Charlie Gard plantean una pregunta ética muy similar, que debemos subrayar: ¿Quién tiene el derecho de retirar o suspender el tratamiento los padres, los médicos o los jueces? En este escenario, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, declarando inadmisible la solicitud de los padres, ha perdido la oportunidad de interpretar el alcance del derecho a la vida y la responsabilidad parental en virtud del Art. 2 y 8 del Convenio Europeo con arreglo a los requisitos establecidos por el Convenio de Oviedo, en su Art. 6, sobre el consentimiento informado del paciente menor de edad.
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