Resumen
Hemos hablado al principio del artículo del proyecto del apóstol de Andalucía sobre la fundación de los seminarios, que, al fin, fue decretada por el Concilio de Trento. Pues bien; muchos años antes había conseguido, gracias a su celo de apóstol y a su indómito anhelo de reformador, que surgieran varios de esos colegios eclesiásticos o seminarios para la formación de los ministros de Dios. Jerez de la Frontera (69) , Córdoba (70) , Granada (71) y Montilla (72) contaron con centros de esta índole gracias al Beato Ávila. Decisiva fue también la intervención de este insigne varón en la fundación y organización del más notable de los establecimientos docentes de este género: la Universidad de Baeza. El fue el que redactó las primeras constituciones por la que se rigió aquel centro de estudios, que llegó a tener, andando el tiempo, las Facultades de Teología, Artes, Cánones Leyes y Medicina y a conferir grados académicos en todas ellas.
Colecciones
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