Resumen
«Lo que se dice no está precisamente ni en las palabras ni en los sonidos», afirma el Nobel noruego. Las piezas de Jon Fosse son poco convencionales y se inscriben en el llamado Teatro Posdramático. Fosse es un dramaturgo eminentemente autorreferencial. Su teatro gira entorno a cuestiones personales, sucesos de su vida o próximos: acontecimientos reales, guardados en su memoria, pero filtrados en su imaginario y el territorio de sus emociones. Bajo estos temas se aprecia un trasfondo de nihilismo, determinismo, desesperanza y contingencia que, en determinadas obras, atisba en la muerte el único escape, señala López Antuñano. Sus personajes, abstractos e irreconocibles, mantienen una intensa actividad interior fruto de sensaciones, emociones o frustraciones. Las obras de Fosse se alejan de la tradicional pieza dramática, con un indiscutible hilo argumental y sucesión de acciones. El teatro del Nobel noruego se asemeja a un poema escénico. Cada personaje, afirma el Nobel noruego, es «una emoción sonora siempre en relación con otras emociones sonoras, como ocurre en un empaste de colores».
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