Resumen
Se ha dicho del poeta y ensayista mexicano, Premio Nobel de Literatura, que la suya es "una fecunda urdimbre de Tocqueville y Hölderlin", es decir, un aguzado intérprete de la realidad sociocultural y política, así como uno de los poetas más destacados de su siglo. A los 23 años, Octavio Paz fue convocado por Pablo Neruda para participar en el II Congreso de Escritores Antifascistas (Valencia, 1937). Fue su trampolín intelectual. En 1943, Paz viajó a los Estados Unidos y se familiarizó con la poesía de T. S Eliot y de Ezra Pound. En Libertad bajo palabra aglutinó los poemas de esa época. Su primer libro de ensayo fue El laberinto de la soledad (1950). Se ha convertido en un clásico y posiblemente en su obra más leída hasta hoy, afirma Quesada. El México postrevolucionario de 1930-40 reflexionó sobre «la mexicanidad». Paz se cuestiona en El laberinto de la soledad qué significa ser mexicano en el siglo XX, qué es México. Se acerca a la historia desde la poética y diserta sobre la soledad: en sentido histórico —la soledad de México— y en sentido antropológico —la soledad personal—. Afirma que tres elementos dan al ser humano apertura a la comunión: el amor erótico, el arte y la religión. Desde ellos, se puede transitar de la soledad a la comunión. Su trabajo como diplomático lo llevó a vivir en la India y, después, a pasar algunas estancias en Japón. De la estética japonesa aprendió la brevedad: «Donde el indio dice en dos mil líneas, un japonés se limita a una exclamación».
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