Resumen
El cristianismo estuvo enfrentado con la modernidad y la ilustración durante siglos. En el siglo XX la teología católica buscó una reconciliación, que dio frutos en el Vaticano II. Aquí estudiamos la opinión de Ratzinger sobre la relación del cristianismo con la modernidad y la ilustración. Al respecto establecemos tres etapas en su carrera académica: 1ª) desde 1951 a 1967 sienta las bases teológicas, pero no aborda temáticamente la cuestión; 2ª) a partir de 1967 establece que el cristianismo puede y debe asumir las reivindicaciones sustanciales de la modernidad y la ilustración, pues pertenecen a la esencia de la fe cristiana; al mismo tiempo, critica con fuerza algunos aspectos concretos de una y otra; 3ª) desde 1990 da una ulterior profundidad a la tesis sobre la aceptación sustancial de la ilustración. La aportación principal de Ratzinger es la siguiente: el papel que la razón tiene en la fe, aspecto central de su teología, lleva a la concordia del cristianismo con las reividicaciones intelectuales de la ilustración; razón y fe se purifican y se iluminan mutuamente. Aquí nos centramos en la aceptación, y al final exponemos las críticas de modo más breve
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