Resumen
En La prostituta (1884), Eduardo López Bago convierte el prostíbulo en un microcosmos narrativo que condensa las tensiones de opresión, desigualdad y corrupción moral del Madrid finisecular. Este capítulo analiza cómo el autor despliega una representación visual y discursiva del prostíbulo que trasciende la mera descripción escénica para transformarse en un dispositivo de denuncia social. El texto muestra cómo la écfrasis presenta, además de una técnica descriptiva, una crítica incisiva contra la burguesía y las estructuras patriarcales de la época. López Bago utiliza un lenguaje clínico y detallista, con énfasis en elementos visuales, olfativos y táctiles, que busca provocar en el lector una reacción de repulsión ante la degradación humana. El prostíbulo aparece como un espacio de contaminación y enfermedad, donde confluyen personajes masculinos de todas las clases —desde aristócratas hasta obreros— revelando la prostitución como una institución funcional al orden burgués. Madrid, descrita como un organismo enfermo, encuentra en el burdel su metáfora más explícita: suciedad, hacinamiento y violencia simbólica contra las mujeres. Este trabajo sostiene que la representación del prostíbulo en La prostituta configura una écfrasis social que, más allá de su carácter descriptivo, funciona como herramienta crítica y metáfora urbana de la degeneración moral decimonónica.
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