Resumen
Ratzinger considera que la Universidad es un lugar privilegiado para la búsqueda de la verdad. También es un lugar para la capacitación profesional, pero la tarea principal es buscar la verdad en común, mediante la investigación y la docencia. Esa tarea no se reduce a la verdad empírica, propia de las ciencias experimentales y aplicable mediante la técnica. Incluye esa verdad, pero también y, sobre todo, la verdad metaempírica o filosófica, que intenta responder a las preguntas últimas y fundamentales del ser humano. Esto implica que la pregunta sobre Dios es ineludible, como también lo es la pregunta sobre Cristo. Todo esto desemboca en un problema delicado, para el que por el momento no hay solución: por un lado, Dios y la fe pueden y deben tener presencia pública en la cultura y en la universidad; por otro, esto se debe hacer con el debido respeto a la libertad, porque lo exigen tanto los derechos humanos, como la esencia de la tarea universitaria, como la naturaleza misma de la fe, que sólo puede ser recibida en libertad. Cómo se combinen las exigencias de la verdad y de la libertad es una cuestión abierta. Tras unas aclaraciones previas que delimitan el tema de nuestro estudio, en este artículo se estudia la tarea de la Universidad en nuestro autor; después se estudia que la Universidad debe abrirse a la verdad meta empírica, a la verdad sobre Dios y a la verdad sobre Cristo. Por último, se plantea la cuestión de la libertad.
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